lunes, 19 de enero de 2026

Rossi, Roberto

 


Roberto Rossi (Sin título - Pastel sobre papel Canson, 23 x 30)



Roberto Rossi (Sin título - Pastel sobre papel Canson, 23 x 30)


Nació en Avellaneda el 4 de enero de 1896 y falleció en Buenos Aires el 28 de mayo de 1957. Profesor egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Carcova. Ejerció la docencia en el Colegio Nacional Domingo Faustino Sarmiento, Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Carcova y en el Instituto Bernasconi. Fue Asesor del Museo Nacional de Bellas Artes. A partir de 1929 concurrió al Salón Nacional, salones de Santa Fe, Rosario, Córdoba, Tandil, Mar del Plata, Bahía Blanca, Pergamino, Bienal de Venecia, Sociedad Nacional de Bellas Artes de Chile, Bienal Hispano Americana de la Habana, 50 Pintores Argentinos en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 150 años de Pintura Argentina, en la Embajada Argentina en Washington, Cuarta Bienal de San Paulo, Premio Palanza y a otras muestras colectivas. Obtuvo Tercer Premio en 1936 y Gran Premio de Honor en 1952 en el Salón de Rosario. Segundo Premio en 1940 y Primer Premio en 1957 en el Salón de Mar del Plata. Premio Eduardo Sivori en 1946, Premio Bolsa de Comercio en 1936 y Primer Premio en 1953 en el Salón Nacional. Premio Adquisición en el Salón de Bahía Blanca de 1947. Primer Premio en el Salón de Posadas en 1948. Segundo Premio en el Salón de Tandil en 1948. Segundo Premio en la Bienal de La Habana en 1954. Premio Manuel Rodríguez Galisteo en el Salón de Santa Fe en 1955. Sus primeras obras, vinculadas con intenciones alegóricas, son convencionales, pero si se observa bien, las pinceladas rápidas de color sobre el vidrio de un botellón o el asa de una fuente de barro ya anuncian lo que vendrá. En los años 1930 su pintura se volvió más austera y la paleta restringida presentando mesas y cocinas cargadas con pedazos de pan y jarras de vino. Hacia los años 1940 comenzó a pintar floreros y aparecieron libros de poesía, objetos musicales y bustos. Pero lo que fundamentalmente cambia es su manera de pintar: las formas se vuelven difusas, los planos se rebaten más y más, el color se potencia, la pintura se adelgaza. Al punto de que Rossi parece lograr una descomposición de la materia. Mientras, comienza a nombrar a sus pinturas con títulos afectuosos, en diminutivo, porque de tanto repetirse, los objetos se vuelven viejos conocidos: la jarrita verde, la tacita violeta, la soperita, botellas y copita. Son denominaciones cariñosas, casi aniñadas para pinturas muy concretas, pero sólo subrayan la familiaridad del pintor con sus modelos.



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https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-4991-2008-12-14.html


La tetera de porcelana

Roberto Rossi es, todavía hoy, a cincuenta y un años de su muerte, un artista de culto dentro del panorama argentino. Silencioso, reclusivo y entregado a la laboriosidad diaria de su taller, dedicó sus pinturas a uno de los motivos más ricos, íntimos y cotidianos de la historia de la pintura: las naturalezas muertas. Por estos días, la muestra Vida quieta permite ver ese trabajo tan modesto como iluminado, que consigue capturar el paso de la historia y el mundo en el reflejo de la luz sobre una tetera.

Por María Gainza

Pocas obras de arte resisten ser exhibidas dentro un museo. Pero de todos los géneros de la pintura, ninguno sufre tanto el encierro como una naturaleza muerta. Congelada dentro de ese freezer cultural, la naturaleza muerta pierde todas sus propiedades y languidece. Es llamativo pero hasta las pinturas religiosas mantienen un dejo de su antigua potencia en los museos que, después de todo, son bastante eclesiásticos. Pero con las naturalezas muertas el asunto es otro. Por una sencilla razón, una verdad universalmente reconocida: los museos no están y nunca estarán en sintonía con la vida diaria de la gente. La mayor parte de la pintura holandesa –la cresta de la ola del género– fue hecha para colgar en habitaciones cálidas, atiborradas de objetos y con ventanas que miraban a un puerto neblinoso y ajetreado. Compartiendo la luz de las velas, con los mismos platos y jarrones que representaba en sus telas, las pinturas eran posesiones sobre posesiones. Y parte de su retórica y poética dependía del codeo metafísico con los objetos reales.

Pero las naturalezas muertas de Roberto Rossi parecieran ser la excepción a la regla. Vistas en serie, como siguiendo la progresión no tanto de una idea como de la fugacidad de una sensación, son pinturas que en su autonomía de la realidad, poco dependen de su entorno. Y ahora, exhibidas en el Fernández Blanco, permanecen más vivas y radiantes que mucha de la pintura actual.

I Naturaleza muerta. La denominación trae una lágrima a los ojos, una lágrima de nostalgia por todo lo que ha desaparecido en el arte contemporáneo en términos de ilusión, placer y virtuosismo en la pintura.

Cuenta Diderot que en el Salón de 1773, Greuze, el pintor más importante del momento, paseaba por las galerías cuando se detuvo frente a una pintura de Chardin. Durante unos minutos permaneció petrificado y luego, dejando escapar un hondo suspiro, prosiguió la marcha. Lo que le había provocado semejante reacción era una pequeña naturaleza muerta, tan hermosa, tan íntima, cómo sólo Chardin podía pintarlas por ese entonces. Es este tipo de reacción lo que puede producir una buena pintura. Roberto Rossi, pintor secreto y silencioso, creó obras que provocan un suspiro semejante: ese reflejo instintivo del cuerpo frente a los momentos de inspiración.

Munido de talento y concentración, Rossi pintó durante treinta años –desde 1929, año de su primera muestra, a 1957, año en que murió– casi exclusivamente naturalezas muertas. En el camino hizo del género una excusa para desplegar su propio mundo de verdades fluidas. Pero lejos de la repetición árida y aún más, gracias a su “vida quieta”, título de la muestra y juego de palabras entre Still life y metáfora de la vida de un artista que pasó horas encerrado en su taller, Rossi logró plasmar en tintas y óleos una radiografía de los objetos cotidianos.

Sus primeras pinturas, vinculadas con intenciones alegóricas, son convencionales, pero si se observa bien, las pinceladas rápidas de color sobre el vidrio de un botellón o el asa de una fuente de barro ya anuncian lo que vendrá.

En los años ’30 la pintura se volvió más austera, la paleta restringida. Las mesas y cocinas cargadas con pedazos de pan y jarras de vino recuerdan a Cézanne y a pintores como Lacámera y Victorica. Hacia el ’40 comenzó a pintar floreros y aparecieron libros de poesía, objetos musicales y bustos. Pero eso no es lo medular. Porque entonces lo que fundamentalmente cambia es su manera de pintar: las formas se vuelven difusas, los planos se rebaten más y más, el color se potencia, la pintura se adelgaza. Al punto de que Rossi parece lograr una descomposición de la materia.

Mientras, comienza a nombrar a sus pinturas con títulos afectuosos, en diminutivo, porque de tanto repetirse, los objetos se vuelven viejos conocidos: “la jarrita verde”, “la tacita violeta”, “la soperita”, “botellas y copita”. Son denominaciones cariñosas, casi aniñadas para pinturas muy concretas, pero sólo subrayan la familiaridad del pintor con sus modelos.

II Plenitud y austeridad son polos complementarios que suelen definir a las naturalezas muertas a lo largo de la historia. Calor y frío son otros. La opulencia de una mesa servida por Matisse versus la austeridad reduccionista de una guitarra de Picasso. Unas peras de Frida Kahlo exudando ardor versus una caja de Brillo Box de Warhol, más helada que una estalactita. Estas cualidades aparecen alternándose, una y otra vez, en la pintura de Rossi, y demuestran, como explica la curadora Laura Malosetti, que interrogando a un pequeño universo de objetos que casi no variaron en el tiempo, “el mundo y la historia pasaron por su estudio”.

Existe una cualidad, que es casi un oxímoron, y que podría definir al arte de Roberto Rossi: muda elocuencia. Quizá fue eso lo que Rossi sintió como el principal atractivo de pintar objetos. Eso, y su increíble docilidad como modelos. Cierta vez, Cézanne, que era famoso por ser intolerante con sus retratados, estaba terminando una pintura de su dealer Vollard cuando éste se quedó dormido y resbaló de la silla: “Tonto, ¡arruinaste la pose!”, lo increpó el pintor. “¿Debo decirte nuevamente que debes permanecer quieto como una manzana?”

Hay una belleza en la impasibilidad de un objeto que descansa sobre una mesa que es indisputable. Recuerda, en su indiferencia hacia los hombres, el poema de Pessoa sobre el misterio de las cosas, ese que dice que las cosas no tienen significación, sólo existencia. Y a la vez, al volverse pintura, esos objetos adquieren una capacidad única para sugerir, no tanto gruesas alegorías sobre la finitud de la vida, sino sensaciones más fugaces: el aislamiento insinuado por el rosa cremoso de una jarra de vidrio en Manet, la cordialidad vibrante de un bol de frutas en Courbet, la sensación de visión activa en la gran orquestación de manzanas, vasijas y un mantel de lino blanco en Cézanne.

III Rossi es un pintor de pintores, un artista “de culto”, según cuenta Malosetti en su delicioso texto de catálogo. Un hombre gregario, frecuentador del café, pero absolutamente silencioso a la hora de pintar. “Mis cosas no me explican pero me definen. Y sé que sobre el cenicero dejo siempre un cigarrillo a medio encender, comprended que es un modo de hacer feliz al pequeño platillo de metal, aunque su felicidad dependa de la muerte en ceniza del cigarrillo... mi habitación es mi cárcel y mi libertad.”

Algunos de los placeres más grandes ocurren cerca de las obras. A unos metros de distancia se ven pinturas que son sobre intimidad, sobre cosas domésticas. A unos pocos centímetros, esa intimidad se siente. La pasión obsesiva del artista en colaboración con sus materiales. Un recorrido por la sala muestra que Rossi tenía sus días: hay situaciones raras, a veces torpes, y también hay momentos inspirados, inspiradísimos, en especial con el color. Una aparentemente simple mancha naranja nos dice todo lo que se sabe sobre la luz cuando colisiona con una tetera de cobre.

Los objetos de Rossi viven en las pinturas y es incómodo imaginarlos en otro lugar. Quizá por eso, lo único que molesta durante el recorrido son las vitrinas que exhiben los modelos originales y que, fuera de la nota simpática, no agregan demasiado. No es necesario cotejar el original con la copia para darse cuenta de que Rossi no busca la verosimilitud. El objeto del deseo en Rossi es el aspecto de ese objeto sobre el lienzo. Y su arte está hecho de apariciones: la tetera blanca de porcelana que muda su forma de pintura en pintura o las botellas alargadas que como cipreses se alzan hacia el fondo de las mesas son lo más cercano a un fantasma que un pintor haya logrado captar.

Rembrandt, que es, fue y será siempre el mejor en cualquier materia, tiene una pintura extrañamente considerada su única naturaleza muerta. Es un cuadro de 1639 llamado Naturaleza muerta con faisanes. Sobre el dintel de piedra de una ventana, dos enormes aves cuelgan de sus patas con las alas abiertas. Un poco más atrás, una niña mira hacia la noche oscura. Sonríe apenas ante lo que ve. Entonces comprendemos que nuestra visión es la parte de atrás de su visión. Lo que para nosotros es una naturaleza muerta, para ella es la vida real en todo su traqueteo.

De esas dos miradas complementarias, de una visión que no es sólo cosa mentale sino el corazón y el cerebro conectados e intercambiando información por banda ancha, está hecho, en los mejores momentos, el arte de Roberto Rossi.



sábado, 17 de enero de 2026

Montella, Carlos

 


Carlos Montella (Sin título - Pluma y acuarela sobre cartón, 18 x 25)


Nacido en Rosario, provincia de Santa Fe, en 1935 y fallecido en Paraná, provincia de Entre Ríos, en 2005. Pintor y dibujante autodidacta, realizó exposiciones en Gualeguay como en la Biblioteca Mastronardi, Club Social, Jockey Club, también expuso en Gualeguaychú, Rafaela y Paraná. En Buenos Aires expuso en la Casa de Entre Ríos y en galería Meridiana. Fue colaborador de El Debate Pregón, obtuvo algunos premios y menciones. En el libro Formas y colores de Gualeguay hay un texto que el plástico Derlis Maddonni escribió para el catálogo de una muestra de Montella en Paraná en 1995. Allí ubica y define la pintura de ambos como fuertemente influenciados por la escuela neorrealista, aunque también pertenecieron a la generación de los años 1960.



Zúñiga, F.


 

F. Zúñiga (sin título - Oleo sobre madera, 27 x 19)

Sin datos del autor

Bruveris, Guido

 


Guido Bruveris (Ilustración editorial - Tintas de color sobre papel, 22 x 16)


Guido Bruveris (Riga, 1922 - 1987) fue un pintor, dibujante e ilustrador letón nacionalizado argentino.]​ Se destacó por sus acuarelas y óleos, reconocido por sus escenas de costumbres y los paisajes urbanos y rurales.

Nació en Riga en 1922, y en 1949 se radicó en Argentina. Trabajó como ilustrador de revistas El Hogar, Mundo Argentino, Caras y Caretas, de los diarios Clarín y La Nación, en el año 1965 recibió el primer premio de la Editorial Códex por ilustrar "Don Segundo Sombra", y en 1967 efectuó los dibujos correspondientes a "Los siete locos" de R. Arlt. Desde 1957 realizó exposiciones individuales en las principales galerías de arte de Buenos Aires y sus dibujos y pinturas, registrando vistas del interior, de la capital, del Teatro Colón, de las costumbres argentinas (tango, polo, casamiento, etc.), los cuales fueron mostrados en varias exposiciones internacionales, incluso en Letonia.




https://www.magicasruinas.com.ar/revistero/3/guido-bruveris.html


https://www.suartelisto.com/ARTISTAS_RECONOCIDOS/Bruveris_Guido


https://ilustracionargentina.wordpress.com/2017/05/20/guido-bruveris-el-libro-de-los-chicos-enamorados/

Rivas, Antonio

 



Antonio Rivas (Sin título - Oleo sobre madera, 25 x 18)



Antonio Rivas fue un renombrado paisajista español del siglo XIX, nacido en 1845, premiado en varias exposiciones europeas y americanas, académico de la Real de Bellas Artes de Palmas de Mallorca. Rivas trabajó en Italia y España. Murió en 1911.


https://ar.pinterest.com/pin/651122058645191572/

De Pietro de Torras, Aurora


 

Aurora de Pietro de Torras (La cueca - Litografía 1/5, 20 x 28)


Nació en Buenos Aires el 6 de setiembre de 1906 y falleciò en su ciudad natal en 1981. Pintora, dibujante, pintora y grabadora, cursó estudios en la Academia Nacional de Bellas Artes egresando en 1926. Estudió pintura con Raúl Mazza, posteriormente grabado con Catalina Mórtola y desde 1959 con Adolfo Bellocq. Concurrió al Salón Nacional desde 1927 y a los màs importantes salones del interior. Obtuvo Medalla de Oro en la Exposición de Estudiantes de la Academia Nacional de Bellas Artes en 1925 y el Premio Adquisición en el Salón Nacional de 1948, entre otras distinciones. Pintó escenas características de los barrios de Buenos Aires y en especial, de La Boca. Ilustró varios libros y realizó la Serie: Danzas Argentinas que fueron documentadas por Carlos Vega. Su arte espontáneo,y directo es una glosa de la vida popular. Aurora, es la primera artista argentina que, desde 1935, se dedicó en forma integral y documentada a la representación plástica de las danzas criollas, realizándolas en series de dibujos, aguafuertes, litografías y óleos.




https://coleccionmose.com.ar/pietro-de-torras-aurora-de-1906-1981/

Di Taranto, Tomás


 

Tomás Di Taranto (Don Zoilo - Oleo sobre madera, 30 x 40 - 1974)





Nació en Montescaglioso, Italia, el 24 de febrero de 1904. Emigró a la Argentina dos años después y se instaló con su familia en Buenos Aires. A los 13 años ingresó a la Academia Nacional de Arte. Al egresar cursó la Academia Nacional de Bellas Artes y allí estudió con los grandes artistas Collivadino, Alice, Centurión y Rossi. Su primera participación en una exposición colectiva fue en 1921 y su primer trabajo enviado al Salón Nacional de Bellas Artes es de 1929. En el año 1945 realizó su primera exposición individual y desde aquel año empezó a viajar por el país principalmente por las provincias del noroeste. También viajó por el exterior y en algunos lugares permaneció más de doce meses. Hizo múltiples publicaciones de ilustraciones en partituras, revistas, diarios, almanaques, tarjetas de navidad, libros, bonos y billetes de lotería. Fue colaborador de “Caras y caretas”, “Atlántida” y “El hogar”. En 1950 participó en las muestras “24 pintores argentinos” y “50 años de pintura argentina” en el Museo Nacional. Se pueden encontrar obras suyas en la Secretaría de Cultura de Buenos Aires, en la Casa de Gobierno de Jujuy, el Liceo Militar San Martín, Buenos Aires; el Museo Escolar de Arte “Antonio Alice” y en museos de Grecia, Italia, Estados Unidos, Brasil y España. Falleció el 28 de agosto de 1985. Por iniciativa de su hijo, Hugo, en 1993 se inauguraron tres salas permanentes con sus obras en el Museo Epeo, en Nocara, Italia. “Compenetrado por todo lo argentino, atraído por el paisaje y las costumbres recorrió lugares de mar y montañas captando motivos de Mar del Plata, de las sierras de Córdoba, Tandil y Chilecito. Posteriormente viajó a Salta, Catamarca, La Rioja y Jujuy, y deteniéndose por un tiempo en la Quebrada de Humahuaca y pasando luego al altiplano boliviano. Pintor impresionista de visión muy objetiva”.




https://cosasdebarrioweb.com.ar/2023/06/07/tomas-ditaranto-el-genio-del-color-con-perfume-de-barrio/

https://www.conozcarecoleta.com.ar/noticias2024_3/tomas_ditaranto.php



Vercelli, Giulio Romano


 

Giulio Romano Vercelli (Sin título - Oleo sobre madera, 32 x 22 - 1910)


Hermano de mi tatarabuelo, Giulio Romano Vercelli nació en Marcorengo, una fracción del municipio de Brusasco, en aquel período, el 3 de julio de 1871, hijo de Angela Emanuel y Giuseppe (también conocido como el campesino-poeta). Giulio demostró desde pequeño estar atraído por el color; buscaba de todas las maneras, desde niño, materiales simples, tizas y pasteles, para producir pastas para sus pinturas. Amaba en particular las escenas y los paisajes del mundo rural, la granja de su abuelo, el campo circundante, las plazas soleadas de aquellos pueblos donde se reunía la masa campesina después de la misa dominical, los patios con los niños bulliciosos inmersos en sus juegos, el deshoje de la meliga al atardecer, las mujeres ocupadas en coser, lavar o extender la ropa: todo esto acababa en sus tablillas, casi siempre de pequeño formato pero ricas en colores puros. Desde muy joven pintó pilones votivos y pequeñas capillas esparcidas por el campo, y de esto se dio cuenta el párroco de esas tierras, Don Eugenio Dezzani, quien convenció al joven Giulio (aún no había cumplido los dieciocho) para que viajara a Brasil a ayudar a un amigo misionero. Era 1888 y Giulio Romano partió para pintar las paredes de una iglesita en San José de Picu. Amaba su tierra, sus colinas, pero comprendió que la experiencia en Sudamérica le daría un estilo personal, haciéndolo crecer como artista. Y así fue. Se dice que como compensación recibió algunas mariposas raras, monedas antiguas y una silla decorada en oro y plata. Pero esto forma parte de la construcción del personaje. Después de un año de trabajo, en mayo de 1889, a bordo de un vapor, regresó al viejo continente, desembarcando en Marsella. Durante el trayecto conoció a monsieur Targhetta, un amante del arte de Niza que reconoció de inmediato el valor del joven artista. Era un período de cambios culturales, incluso en el arte y la pintura. Esto convenció a Vercelli de partir nuevamente, pero esta vez a París, donde entonces convergían artistas de todo el mundo; y allí, siempre acompañado por su amigo Targhetta, fue a conocer a aquellos maestros que, aún no reconocidos, respondían a los nombres de Monet y Cézanne; este último lo recibió en su estudio y después de ver sus obras (compró una que quiso pagar a toda costa) lo instó a seguir produciendo obras, porque él mismo era su propio maestro. El ambiente de los impresionistas tuvo una notable influencia en Giulio Romano. Inicialmente, G.R. Vercelli parece muy cercano al Postimpresionismo y solo en un segundo momento a la pintura de los Fauves, con su pincelada agresiva. En realidad, no expresó ni quiso identificarse con un estilo preciso, sino que buscó ser libre y explorar donde lo guiaba su inspiración: desde escenas de género, al paisaje, a la pintura sacra, hasta la naturaleza muerta.

La experiencia en Sudamérica

Como suele suceder, no fue profeta en su tierra, en el sentido del éxito, pero en el extranjero fue muy apreciado: realizó varias exposiciones individuales en Argentina, Niza y Estados Unidos. En 1896 fue invitado a la Trienal de Turín, donde presentó dos tablillas tituladas: "Una tarde en Nole Canavese" y "Mañana en Messina". En 1902, Don Eugenio Dezzani lo llevó de vuelta a sus orígenes, llamándolo hacia aquellas tierras que ya había conocido. Tras una breve pero muy activa estancia en Brasil, se trasladó a Argentina, donde dos de sus hermanos habían llegado en busca de fortuna y a los que abrazó con alegría. Desde Argentina pasó a Uruguay, exponiendo dondequiera que iba con muestras personales y colectivas. El "País", periódico de Montevideo, lo describió como "El célebre pintor Julio Vercelli".

Regresó a Italia a finales de 1903 y conoció a quien se convertiría en la compañera de su vida: Maria Giuseppina Carolina Frisone (la amada Mary, nueve años más joven que él), a quien llevó al altar el 18 de septiembre de 1904. De esta unión nacieron: Renato Angelo (5 de octubre de 1909), que se convirtió en pintor; Aroldo (2 de febrero de 1911), arquitecto; Gemma (13 de mayo de 1913), pintora, definida por la crítica de la época como "Suave y angelical"; y finalmente, en 1920, Vally, que lamentablemente murió a la edad de trece años.

La riviera ligure se convierte en el tema principal.

En 1906, Giulio Romano se unió a la Sociedad Promotora de las Bellas Artes de Turín y en la exposición anual presentó "Frutal de abril", que fue adquirida por la propia sociedad y sorteada entre los socios. Quizás fue en esa ocasión cuando nació la amistad con Giovanni Rava, tres años más joven, pero también él empeñado en ganarse un lugar destacado en el mundo artístico. La amistad entre ambos fue larga y duró toda la vida, llevándolos a pintar en América Latina, en la Costa Ligure y en la Costa Azul, organizando exposiciones en varias ciudades. Su envidiable capacidad de trabajo lo llevó a descubrir la marina ligure, enamorándose locamente: pintó en Camogli, Celle Ligure, Sestri Levante, Noli, Spotorno, Alassio, Laigueglia, Albisola, playas entonces marcadas principalmente por el duro trabajo de los pescadores y el laborioso quehacer de las mujeres y los ancianos que reparaban las redes. Todas esas obras fueron expuestas en dos exposiciones celebradas en San Remo en 1917 y 1918. En 1916 fue invitado a la Exposición Anual de la Permanente de Milán, que se llevó a cabo en el Palacio de Brera del 8 de septiembre al 12 de octubre. En 1928, la ciudad de Turín se preparó para celebrar dos grandes acontecimientos: el IV Centenario de Emanuele Filiberto de Saboya y el X Aniversario de la Victoria, y en esta ocasión se inauguraron varias Exposiciones Industriales y Coloniales. En la sala XI de la exposición, junto a "Campesina" de Cesare Ferro y "Paisaje del astigiano" de Giuseppe Manzone, figuraban con el n° 401 y 402 dos obras de Vercelli tituladas "Bosque" y "Procesión". El año 1930 fue para Vercelli un año muy triste: su esposa, la adorada Mary, que aún no había cumplido los cincuenta, murió, privándolo de su apoyo. A la tristeza se sumó más dolor; tres años después, también falleció su hija: la muy joven Vally (apenas trece años) subió al cielo. Giulio Romano, a pesar de ser sostenido por muchos amigos en Italia y en el extranjero que querían ayudarlo, decidió sumergirse nuevamente en su trabajo, ayudado en esto por su hija Gemma y su hijo Renato Angelo, quienes, insertados en el mundo del arte, estaban obteniendo resultados positivos. La Segunda Guerra Mundial conmocionó nuestro país. Su hijo Aroldo fue llamado a las armas, lo que mantenía en vilo a su ilustre padre, que, a pesar de las dificultades de desplazamiento debido a la guerra, fue acogido por un amigo en Savona, donde pintó marinas, paisajes locales y una Madonna con el Niño Jesús, todas obras fechadas en 1943; tres de ellas fueron donadas al amigo y aún son conservadas por los herederos. El año 1944 fue otro año de dolor para Giulio: su hijo Aroldo cayó en batalla y se le otorgó una medalla al valor militar. Profundamente afectado moralmente, G.R. decidió renunciar a exponer sus obras, pero dedicarse especialmente a apoyar a su hija Gemma, que ya era una pintora consagrada. El ciclo estaba a punto de cerrarse definitivamente; su fuerte carácter, golpeado por tantas pérdidas, se había vuelto frágil. Fue ingresado en el hospital Molinette de Turín, donde falleció, asistido por su hija, a la edad de 79 años, el 16 de junio de 1951.


 



https://www.pittoriliguri.info/pittori-liguri/vercelli-giulio-romano/



Morales, Alberto


 

Alberto Morales (Sin título - Acrílico y técnica mixta sobre tela, 70 x 50 - 1996)




Nació el 21 de Noviembre de 1952, en la Ciudad de Buenos Aires. Su carrera artística se desarrolla en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, ha trabajado en las artes plásticas desde que era un niño. A la edad de diez años comenzó a estudiar pintura y desde entonces nunca se detuvo.
Su primera muestra siendo estudiante fue en el año 1969 en el Museo Amancio Alcorta de la Ciudad de Moreno, el profesor era Jorge Abot, continuando su formación con el maestro Demetrio Urruchúa. Sus primeras exposiciones individuales tuvieron lugar en los años 1976 y 1977 en la Galería Lirolay.
A mediados de los años 80 el crítico de arte y curador Julio Sapollnik lo invitó a trabajar en un espacio para la Galería 264 Arte y Experiencias, donde realizó la Instalación “El Tenista”.
Luego de esta experiencia, ha realizado esculturas, obra gráfica y objetos. En esta etapa realizó diversas exposiciones individuales, en Van Riel Galería de Arte, el Centro Cultural de la Cooperación, en la Ciudad de Buenos Aires, el Museo Castagnino en Mar del Plata, y colectiva en el Centro Cultural Borges de la Ciudad Buenos Aires.
La Dirección Nacional del Antártico en el año 2005 para conmemorar el centenario de la presencia argentina en la Antártida, lo invitó a viajar, durante 40 días por el continente blanco, con la misión de incorporarlo como tema de su trabajo artístico.
Durante el viaje trabajó en pequeños bocetos, apuntes, pinturas y fotografías, que luego, en su taller se tradujeron en Obra, fruto de la experiencia vivida, hasta la fecha.
Las exposiciones más relevantes de esta etapa han sido, Sur Polar en México y en Argentina, en la Casa Rosada, Presidencia de la Nación, La Noche de los Museos, Centro Cultural Borges, Museo Marítimo de Ushuaia, Museo del Hielo en El Calafate.
En la actualidad, muchas de sus Obras se encuentran en espacios interiores, como urbanos de Edificios, Museos, y Colecciones de Arte en Argentina y en el Extranjero.


https://albertomorales.com.ar/

Castro, Antonio



 


Antonio Castro (Sin título - acrílico sobre cartón entelado, 50 x 40 - 1985)


Nació el 25 de agosto de 1931 en la ciudad de Gualeguay, provincia de Entre Ríos y falleció el 16 de diciembre de 2002, en las cercanías del Río Gualeguay, de cuya costa nunca quiso alejarse. Fue educado en la Escuela Hogar dirigida por Roberto Epele, una suerte de orfanato en el que se alentaban las inclinaciones artísticas de los niños de la zona. Tuvo una formación básicamente autodidacta. A fines de la década de los años 1950, conoció a Juan Carlos Castagnino, quien lo animó a seguir su camino. En 1963 una beca del Fondo Nacional de las Artes, le permitió vislumbrar nuevos horizontes estéticos y conceptuales, e iniciar estudios con Rubén Daltoe. Ilustró libros de José Luis Morabes, Oliverio Girondo y Macedonio Fernández. Sus últimos años trabajó en La Esquina del Arte, espacio cultural en el cual comenzó a formar a niños y jóvenes en el mundo del dibujo y los colores. Definía su trabajo como expresionismo figurativo, sus cuadros unánimemente tienen al hombre común, al de trabajo, como tema principal. El río y la vida de sus habitantes, y sus circunstancias fue uno de los temas del período de madurez del artista. Su obra fue vinculada al expresionismo figurativo y calificada como neorrealismo testimonial. De hecho, por su condición bohemia y por convicción, Antonio Castro debió recurrir más de una vez al río para poder subsistir. Sabía de prender el fuego para asar el fruto de la pesca para así calmar el hambre. Vivía en una humildísima vivienda, junto a la ribera del Río Gualeguay.




Maddoni, Derlis


 

Derlis Maddoni (Cabeza de viejo - Grabado) Con dedicatoria del artista para Fabián Slongo del año 1985.


Nacido en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, el 26 de abril de 1938 y fallecido en Buenos Aires el 17 de octubre de 2007. Los primeros apuntes del natural los toma en el número 20 de la calle Humberto Primero de Chivilcoy, en 1942, frente a la Estación del ferrocarril. En 1946 lo radican en Gualeguay, provincia de Entre Ríos donde realiza sus estudios primarios y secundarios. En 1957 comienza la carrera de arquitectura en la Universidad Nacional de La Plata, pero abandona atraído por el dibujo y la pintura; los que por breves periodos estudia con los maestros Roberto González en 1958, y Juan Carlos Castagnino en 1960, sobre todo en los talleres de Villa Insuperable. En algún momento de su vida abre en La Sociedad Fomento Educacional una Escuela de Pintura, donde Roberto Beracochea dicta clases de Historia de la pintura. Su primera muestra colectiva en 1958 y la individual en 1960, las realizo en el Rincón Kopf de la antigua librería de Don Ernesto Hartkopf de Gualeguay. En Buenos Aires expone por primera vez junto a Antonio Castro en 1966, en Galería Nice de calle Villamonte al 400, donde luego funciona La Sociedad Argentina de Artistas Plásticos. A partir de 1963 realiza viajes a Montevideo, San Pablo y Río de Janeiro, Madrid, Roma, Pisa, Florencia, Paris. Su trayectoria artística: Muestras individuales: esta actividad la realizo entre los años 1962 y 1994 exponiendo en distintas localidades de la provincia de Entre Ríos. Desarrolla sus muestras colectivas entre hasta 2002. Figuró en los salones Estímulo de La Plata, de Arte de Buenos Aires, de Artistas Plásticos de La Plata, Salón del Litoral, Salón del Poema Ilustrado de Paraná, Salón Nacional de Entre Ríos y en el Salón Nacional de Grabado y Dibujo. Obtuvo en 1953 Premio de Dibujo Hermes Compañía de Seguros en el Salón de Gualeguay, Primer Premio de Dibujo Escuela Normal Ernesto A Bavio en Gualeguay. En 1966 Primer Premio de Dibujo en el Salón de Victoria y Primer Premio de Dibujo Fondo Nacional de las Artes en el Salón de Primavera de Gualeguaychú. En 1967 Segundo Premio de Dibujo en el Salón de Artistas Plásticos de Entre Ríos en Paraná. En 1968 Premio Secretaría de Cultura de Dibujo en el Salón del Litoral en Santa Fe, Premio Lubricón de Pintura en el Salón Entrerriano de Gualeguay, Premio al Mejor Conjunto de Dibujos en el Salón Nacional de Santa Fe y Mención de Dibujo en el Salón Anual de Campana, Buenos Aires. En 1969 Segundo Premio en el Salón Provincial de Entre Ríos en Paraná. En 1970 Primer Premio de Dibujo en el Salón Provincial de Entre Ríos en Paraná. En 1976 Segundo Premio Nacional Revista Crisis. En 1987 Primer Premio en el Salón Anual de la Asociación de Artistas Plásticos de Entre Ríos.




viernes, 16 de enero de 2026

González, Roberto "Cachete"

 


Roberto "Cachete" González (El casamiento - Aguada color sobre cartón, 65 x 95 - 1962)


Nació el 9 de febrero de 1928 en Gualeguay, provincia de Entre Ríos, Argentina. En 1950 viajó a Buenos Aires y gracias a que luego obtuvo una beca de Entre Ríos asistió al taller de Juan Carlos Castagnino. Estudió con Emilio Pettoruti y tiempo más tarde composición con la escultora Cecilia Marcovich. Asistió a la Facultad de Filosofía y Letras a clases de Historia del Arte a cargo de Julio Payró. En 1955 expuso por primera vez en su ciudad, en la librería de Ernesto Hartkopf. En 1957 obtuvo la máxima distinción en el Salón Mar del Plata. En 1960 fue becado por concurso por el gobierno de Entre Ríos para hacer un viaje a Europa, donde allí se contactó con grandes artistas del momento. En 1963 fue invitado a la muestra “Juventud del mundo”, llevada a cabo en el Museo de Arte Moderno de París. En 1967 fue distinguido con el gran premio de honor en el salón María Calderón de la Barca de Buenos Aires y obtuvo el gran premio Fondo Nacional de las Artes en 1971.Expuso en variados espacios artísticos, entre ellos podemos nombrar: 1964 en el Salón Ver y Estimar, Buenos Aires; en 1970 en la galería de Jacobo Feldman, Córdoba; Exposición retrospectiva en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (SAAP), Buenos Aires en 1972; en el año 1975 en la galería Altamira, Mar del Plata; en 1994 en el Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires y en Rio de Janeiro, entre otros. Murió el 26 de enero de 1998 en Buenos Aires.




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Catálogo Exposición de Roberto González en La Cuadra (CABA) del 22/10/85 al 23/11/1985 con dedicatoria del autor para Fabián Slongo.





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https://www.diariodebatepregon.com/argentina-y-el-mundo/22-de-marzo-de-1930-nace-en-gualeguay-el-destacado-pintor-y-dibujante-roberto-gonzalez


https://cachetegonzalez.blogspot.com/


González Moreno, Antonio

 


Antonio González Moreno (Sin título - Pastel sobre cartón, 16 x 22)


Nació en París el 1 de julio de 1896 y falleció en Buenos Aires el 17 de julio de 1968. Hijo del agregado de la Embajada Argentina en Francia. En 1917 visita Argentina y regresa a París donde continúa los estudios iniciados en la Academia Julián en 1913 y estudia en la Escuela de Bellas Artes de París entre 1915 y 1923. Entre 1917 y 1933 visita y recorre países europeos y de Asia. Regresa a Argentina en 1934 y se establece unos años en Córdoba Algunas de sus obras principales fueron: la Fundación de la Universidad de Buenos Aires y la Fundación del Protomedicato de Buenos Aires, en las facultades de Derecho y Medicina, respectivamente, de la Universidad de Buenos Aires. Concurre al Salón Nacional en los años 1939 a 1943, al Salón de La Plata en 1940 y al Salón de Artistas Franceses de París en 1919 y 1924 donde obtuvo Medalla de Plata de Pintura. Realizó muestras individuales en el Salón Costa en 1918, Círculo Militar en 1941 y Galería Witcomb en 1941. Cultivó el retrato y los temas de historia, además del género paisajista.





https://museohistoriconacional.cultura.gob.ar/noticia/9-de-julio-de-1816/

https://www.ellitoral.com/arte/arte-pintura-acuarela-9-julio-historia_0_ywJXPN6hiK.html



miércoles, 14 de enero de 2026

Béjar, Hugo


 

Hugo Béjar (Sin título - Técnica mixta sobre chapadur, 80 x 60)





Hugo Béjar (Hugo Béjar Navarro) es un destacado pintor peruano de la escuela cuzqueña contemporánea, reconocido por sus obras que expresan emociones colectivas y la vida cotidiana andina con una perspectiva crítica, influenciado por el expresionismo y el muralismo mexicano, integrando elementos de las tradiciones y mitos locales, y destacando por su linaje artístico y la técnica de ojos de cristal heredada de su familia artesana.

Contexto y Estilo:
  • Origen: Viene de una familia de artesanos en Cusco, Perú, con una tradición en escultura policromada y creación de ojos de cristal para figuras religiosas.
  • Formación: Aprendió de su padre, Raimundo Béjar, y se nutrió de movimientos artísticos como el expresionismo, el futurismo y la Escuela Mexicana de Pintura, además del indigenismo.
  • Temática: Sus pinturas capturan la esencia de la vida andina, rostros y mitos, pero con una visión profunda de la condición humana contemporánea, reflejando dolor y crítica social a través de sus personajes.
  • Técnica: Integró la rica tradición artesanal andina con técnicas pictóricas modernas, logrando una expresión fuerte y personal. 
En resumen: Hugo Béjar Navarro es un artista clave en el arte cusqueño, que fusiona su herencia familiar y la cultura andina con influencias artísticas internacionales para crear un estilo único y conmovedor, enfocado en la expresión de la humanidad





https://comentariosdeltercermilenio.blogspot.com/2012/04/hugo-bejar-navarro-maestro-del-arte.html


https://www.artealdia.com/Edicion-Impresa/89/Hugo_Bejar_Navarro



Ciocchini, Cleto


 

Cleto Cioccini (Pescador con sombrero de agua - Oleo sobre madera, 15 x 20)





Nació en San Vicente, Buenos Aires, el 23 de abril de 1899. Realizó sus estudios artísticos en Buenos Aires y en la Escuela de Bellas Artes de La Plata. En 1919 viajó a Europa para perfeccionar sus conocimientos en Roma, Florencia, París y Madrid. En 1920 realizó una muestra individual en el Liceum de Florencia y en 1922 expuso en el Salón de Otoño de Madrid. En 1927 regresó a la Argentina y expuso en el Salón Nacional, obteniendo el Premio Estímulo. También obtuvo el Primer Premio de pintura en el Salón Municipal de La Plata (1930), el Segundo Premio Nacional (1943) y el Premio adquisición en 1947, 1949 y 1950. Llegó a ser reconocido con el Gran Premio de Honor del Ministerio de Educación en 1951. La vida portuaria, sus personajes y los típicos paisajes del puerto marplatense han quedado fielmente reflejados en su obra. La ciudad de Mar del Plata, en donde vivió por unos 40 años, lo homenajeó bautizando con su nombre el Museo del Hombre del Puerto. Cleto, junto a Quinquela Martín, Antonio Alice, Bernaldo de Quirós y otros, integró en 1961 la embajada de pintores argentinos a Europa, que fuera enviada en esa oportunidad para difundir en los medios especializados, el arte en el viejo continente. Falleció en la Ciudad de La Plata el 20 de Noviembre de 1974 a los 75 años. Sus obras se encuentran en los museos de Córdoba, Santa Fe, Salta, San Juan, Mendoza, La Plata y en el Pedro de Mendoza de Buenos Aires.





https://buenosaires.gob.ar/educacion/gestion-cultural/museo-benito-quinquela-martin/hombre-de-mar-obras-de-cleto-ciocchini



https://www.welcomeargentina.com/mardelplata/museo-cleto-ciocchini.html


https://centrodocumental.acumar.gob.ar/items/show/169


https://www.lacapitalmdp.com/contenidos/fotosfamilia/fotos/8993


https://pescare.com.ar/museo-del-hombre-del-puerto-cleto-ciocchini/




Venier, Bruno

 


Bruno Venier (Sin título - Aguada y crayon sobre papel, 25 x 35 - 1990)


Nació en Italia en 1914 y, naturalizado argentino, vivió y trabajó en Buenos Aires desde 1923 hasta su muerte en 1996. Asistió al taller de Lino Spilimbergo, fue integrante fundador del grupo Orión y del Grupo 20 Pintores y Escultores. Ejerció la docencia en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano y Universidad Nacional de La Plata. Viajó en gira de estudios por Europa invitado por el Instituto de Cultura Hispánica y Centro de Azione Latina de Italia. Estudió arte precolombino en México, visitó países latinoamericanos y Washington. Visitó Grecia, Irán, India, Nepal, Tailandia, y el Medio Oriente, Marruecos, Argelia y Túnez. Realizó 660 muestras individuales desde 1948, entre ellas: galerías Müller, Antú, Plástica, Finart de Santa Fe, Siupacha, Rodolfo Cascales, Sagazola, Grey, Anunciantes, Henriette Niepce de París, Biguá de San Pedro, Paideia de Córdoba, Rubinstein de Mar del Plata, Lezica Park, Ergón, Magenta, Peuser y Libertad, Sociedad Hebraica Argentina, Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, Museo Municipal de Bellas Artes Genaro Pérez, Museo de Bellas Artes de Tandil, Amigos del Arte de Rosario, Museo Nacional de Bellas Artes de Caracas y Universidad de Zulia de Maracaibo Venezuela, Club Cantegrill de Punta del Este, Tokio, Osaka y Kioto Japón, Teatros Coliseo, del Pueblo y Eckos, Bienales Internacionales de Nueva Delhi India, de Sao Paulo e Hispano Americana de Cuba y México, entre otras. Concurrió al Salón Nacional entre 1951 y 1960, salones de Santa Fe, Rosario, Córdoba, Tandil, Mar del Plata y La Plata. Obtuvo 24 premios entre ellos: Segundo Premio en el Salón de Arte Decorativo de la Nación en 1942. Premio Estímulo en el Salón de Rosario en 1948. Premio Eduardo Sivori en el Salón Nacional de 1953. Premio Bolsa de Comercio en el Salón de Santa Fe en 1948. Premio Estímulo en el Salón de Rosario en 1948. Premio en el Salón de la Joven Pintura Moderna en Galería Peuser en 1954. Segundo Premio en el Salón de Mar del Plata en 1955. Tercer Premio en el Salón del Paisaje Argentino en el Concurso de la Fundación Esso de 1955. “Hay dos aspectos bien claros que distinguen las búsquedas expresivas de Bruno Venier", dice Vicente Caride. "Uno es el del rigor analítico de la forma y el otro, el del realce del color. Estos dos aspectos se asoman en forma inmediata en cuanto el espectador menos avezado posa su vista, panorámicamente en el conjunto de la pintura expuesta. Donde aparecen contrastes simultáneos, libertad expresiva y fluidez del color con la sobriedad que presenta la construcción”.





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Nota en Revista Gente (1977 aprox.) "Estos hombres le pusieron color y belleza al país" con Bruno Venier, entre otros.



Rossi, Roberto

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